5 Abr
El papel en blanco
Durante esta semana santa se ha podido observar por las playas de Cádiz a una misteriosa figura que vagaba con una libreta en una mano y la saga “Fundación” en la otra.
No es que tenga relación directa una cosa con la otra, que conste.
Esta figura misteriosa, que vengo siendo yo, hará el papel de escritor en este relato.
Este escritor, en realidad, no escribe. Va con un cuaderno en la mano, pero en realidad el 90 por ciento de su uso es recibir anotaciones y garabatos varios; sobretodo de bromas, chistes sueltos y estructuras de guión inspiradas por una película, serie o comentario de la vida.
Nuestro escritor tiene en varios folios una estructura general, que abarca toda la temporada, aunque solo está escribiendo un capítulo. Tiene muy claro que no puede dejar nada al azar. No puede ser como otras veces. Escribir instintivamente puede haber funcionado antes, pero en esta ocasión está haciendo algo muy especial. Está escribiendo un guión que tiene que ser PERFECTO, en mayúsculas. Tiene que ser intenso, sorprendente, cálido, fresco y especialmente tronchante y surrealista. Fácil no es, desde luego. Hay mucha presión encima.
Tenemos pues una playa, un escritor, y una misión. Pero el escritor no escribe. Se le puede ver leyendo, dando vueltas, de cara al sol… El escritor no tene nada que escribir, porque la idea, la idea tangible, aún no existe.
¿Qué hace entonces?
Está viendo una película en su cabeza. Es como darle al play y rebobinar constantemente. Solo que cada vez que se inicia, la película es distinta. Se le añaden nuevos detalles, y la estructura cambia. Poco a poco va teniendo más sentido. Es cuestión de tiempo que la chispa se encienda, el escritor piense “¡Esto! ¡Esto es lo que yo quería!”
¿Qué ocurre después? Una vorágine de papel y tinta, meticulosa al principio y descuidada al final. Poco a poco descubre que lo que parecía perfecto en su cabeza adquiere cada vez más matices y toma caminos inesperados, conforme avanza la escritura. La historia crece, y cada vez es mejor.
Diez minutos después del último punto, la relee y todo parece una tontería. Falta una conexión aquí. Esto no tiene el sentido que antes tenía siendo más simple. Esto otro ahora es mejor, pero se parece demasiado a algo que no quería imitar.
Señoras y señores, se está gestando. Así nace un guión, y aquí las primeras líneas:




Escrito por javi on 05.04.10 at 4:36 pm
Bueno, ezequiel, ya sabemos que la inspiración es una puta caprichosa (emulando a Benjamin Linus cuando hablaba a Locke sobre el destino), y a veces da igual que te vayas a una playa a soltar la imaginación, provocar melancolía o simplemente relajar la cabeza para que las ideas fluyan, que siempre hay que hacer un esfuerzo y la cosa sale cuando menos te conviene o esperas.
Las buenas ideas acaban saliendo por los poros de la piel, es decir, sudadas.
Pero está claro que poco a poco salen las cosas, a veces incluso cuando no lo esperas. Pero como escritor habitual ya lo sabrás.
Yo lo q veo es que hay gente con más facilidad que otros para desarrollar ideas (yo, por ej., soy más de que me cuenten algo y visualizarlo en “modo audiovisual”, pero no me salen ideas).
Ahora que lo pienso, escribir (un guión, una historia…) es una auténtica putada de proceso, se sufre mucho, y lo has ido describiendo bastante bien.
En fin, si al final lo que sale es el principio de una segunda temporada, la cosa va bien.
Y aunque se parezca algo ya existente: eh! no pasa nada, a quién no le ocurre? Todos bebemos de algo, los seres humanos somos imitadores natos xD.
La clave es no cantearse, la clave es ser consciente de que se parece a algo que ya has visto, y reordenarlo con originalidad.
La clave no se sabe cuál es, qué coño. Pero a veces viene.
Animo con la temporada!